Mostrando entradas con la etiqueta Marte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marte. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de octubre de 2012

Rojo





Flor de loto bajo nieves rojas de invierno,
fría la sangre que mancha tus cabellos...
En el aire se desplaza tu último suspiro,
en la tierra yace nuestro legado y destino.
Flor de loto bajo el lodo de las lágrimas,
las que remuevo acariciando la tierra que pisaste.

Sakura Atsushi







Roja sangre para el planeta llamado Rojo, roja materia como las amapolas y las mejillas de los niños bajo el sol cuando juegan con las cometas, rojo era el lazo del destino que ataban nuestras manos y rojo es el dolor que yace enterrado en mi pecho donde mi alma grita por la soledad que cae sobre mis hombros. El dorado de las estatuas salpicadas por el rojo de vuestras venas, mis queridos hermanos, aún prevalece. Las calles desérticas parecen gritar las últimas ofertas de los puestos de los productos recién sacados de la tierra donde vieron crecer nuestras esperanzas, las mismas que cayeron en aquel atardecer.

Las lágrimas aún manchan mis ojos como ríos caudales, caen en mis labios convirtiéndolos en mares salobres donde se mezclan con los quejidos de mi alma. Puedo sentiros, queridos y apreciados familiares, de igual modo que una vez os sentía a mi lado en las plácidas tardes de verano y frente a la hoguera en el invierno.

Las risas de mis hijos ya no alegran las cortas jornadas después de esforzarme como guardián de palacio, mi esposa no acaricia mis hombros ni me tiende un té caliente tan amargo como la vida misma, mi padre no viene de visita con una cesta de tomates recolectados de su huerta y mi madre no suspira mientras teje un nuevo tapiz. La vida se ha detenido entre estas ruinas desquebrajándose, volviéndose dolorosa y a la vez me suplica este mundo que permanezca cuidándolo. Un cementerio, eso es Marte, lo que fue una vez un vergel oculto tras ilusiones de tierras baldías.

Todo se ha vuelto rojo y negro. De luto voy mientras mis pies descalzos dejan huellas de sangre recordando vuestro sufrimiento y el nuestro. Los doce Guardianes jamás os olvidaremos, los doce supervivientes de la gran tragedia siempre mantendremos un crespón negro en nuestras almas y así como plegarias tiñendo nuestras bocas. 


Diario fechado el 2 de Febrero del año 3000

Sakura Atsushi, Guardián de Los Colosos de Marte


----------------------------Rojo-------------------------------


Sakura Atsushi es un Oráculo, por lo tanto personaje Canon. Su evolución ha sido algo intensa y muy convulsa, sin embargo en estas líneas su usuario ha querido arrojar el sentimiento compartido por todos los que como él han perdido sus raíces, su felicidad y gran parte de sus almas.

martes, 7 de agosto de 2012

Gensou





Cuando la montaña ruge,
el dragón escupe pétalos de cerezo.


Lejos de la luz de los farolillos rojos de la entrada, tras la puerta principal de la vivienda y adentrándose uno por el corredor de aquella gran mansión, se podían escuchar las palabras de un hombre próximo a su lecho de muerte. Las luciérnagas revoloteaban cerca del estanque de carpas, mientras los nenúfares se movían sutilmente por las corrientes que los animales realizaban en las aguas. El leve murmullo de sus palabras sobrecogía a la propia naturaleza, la cual se estremecía al saber que pronto él se reuniría con ellos.


-Recuerdan los viejos libros terrestres a las grandes criaturas que resguardaron princesas, ofrecían cobijo a los grandes tesoros y se mostraban fieros guerreros escupiendo fuego entre sus labios de reptil.-hizo un inciso intentando recordar las palabras exactas que mil veces había reproducido, tomó aire moviendo sus manos arrugadas y llenas de pecas por la edad.-Aquellos enormes colosos, hijos de un mundo de fantasía, lloraban y reían en oscuros dominios y verdes prados, lagos inmensos con carpas que se agitaban cerca de sus gruesas escamas. La melodía de un laúd junto a los versos de un guardes con ropas descosidas, un hombre entre la demencia y la elocuencia, se difuminaba en el ambiente mientras las leyendas se anclaban en el corazón de aquel niño, el cual conocía de primera mano.

-Padre he escuchado incansablemente esta historia como cien veces en los últimos cincuenta años.-dijo un muchacho de aspecto frágil, piel de mármol y ojos grandes tan oscuros como una aceituna. Sus cabellos negros, suaves y lacios caían sobre sus hombros hasta rozar su cintura con gracia.

-Deja que la cuente una vez más, toma papel y lápiz. Es necesario que conozcas la verdad, que comprendas porque es tan importante tu trabajo. D, debes ser paciente pues esta vez habrá algo que revelaré.-tomó las manos de su hijo entre sus manos llevándolas a su pecho, su rostro cada vez estaba más cansado al igual que su corazón.

Su hijo se incorporó para marchar hacia un mueble cercano, tomando una libreta y un plumón. Regresó acomodando sus cabellos hacia un lado de su cuerpo mientras lo contemplaba compasivo y lleno de temor, pronto estaría solo y tendría que caminar por el mundo sin los consejos de su anciano padre.

-Yo era sólo un niño que corría por los campos de arroz del sur de China.-dijo mirándolo con los labios entreabiertos comprobando que su hijo tomaba nota.-Las canciones hablaban de dragones llenos de piedad, hombres que robaban sus escamas para pociones milagrosas y grandes reyes que concedían a estas criaturas el vivir en sus campos a cambio de tener frutos más jugosos.-comentó estirando sus manos hacia su hijo, tomándolo del rostro.-Los duraznos, jamás he vuelto a probar duraznos tan jugosos como los que cultivaba mi padre.-su hijo esbozó una melancólica sonrisa antes de besar sus manos.-Los campos que él cultivaban ahora son asfalto y el paraíso terrestre quedó reducido a cenizas, hormigón y largas chimeneas hacia el cielo que contaminaban el aire.-llevó sus manos hacia su propio pecho.-Los Oráculos, nuestros hermanos por lazos de afecto, han muerto.

La expresión del joven se llenó de sorpresa y pavor. Los Oráculos eran grandes hombres de Marte, seres que habían viajado por cientos de mundos y conocido la verdad del Universo. Hombres y mujeres bondadosos con una integridad implacable, su honor y orgullo era similar al de su pueblo y en ocasiones habían cerrado lazos con matrimonios de conveniencia o por amor.

-¿Muerto?-las lágrimas del muchacho eran ciertas, años atrás había conocido a una mujer Oráculo de la cual se prendó, pero ella no era para él pues la habían coronado princesa y tuvo que conformarse con seguir el matrimonio que su padre había cerrado con un vecino.

-Todos han muerto, salvo los Diez Grandes. Ellos han sobrevivido a una masacre sin precedentes. Se avecinan tiempos oscuros para la Tierra, aún más oscuros que aquellos que yo he vivido, que tu abuelo tuvo que soportar y que nuestros antepasados saborearon con desánimo y dolor.-lo miró fijamente sonriendo con amargura.-Nuestra estirpe es una de las más antiguas, evita que esta termine contigo. Realmente nosotros podemos salvar... podemos salvar... el... podemos salvar...

-¿Qué podemos salvar? ¿Nuestro planeta? ¿De quién? Padre.-dejó las manos sobre las manos de su padre, las cuales se deslizaron de su pecho mientras su corazón se paraba.-¡Padre!

Los Gensou son una de las familias más importantes en Venus, hijos de grandes hechiceros, descendientes de los dragones más fieros, sinceros y leales. Dieron su sangre por salvar mundos que jamás agradecieron su destreza. Aquella noche, Gensou Daisuke, decidió que su estirpe sobreviviría y lucharía en silencio contra los demonios que envenenaban los Planetas hermanos y colaboraban con la muerte de hombres que fueron venerados como dioses.  

_______________________________Gensou_______________________________


Aclaración:


Esta historia ha sido elaborada por Caim, Administrador de Beyond Hell, elaborando una escena donde los antepasados de Gensou Daichi, personaje Canon y guía espiritual de la Senda de las Estrellas o Estelar, conversan sobre el destino de Los Oráculos y deja leves pinceladas sobre el poder real de los dragones, la raza originaria de Venus que una vez estuvo en la Tierra conviviendo con los humanos. 

Uno de los más grandes misterios es básico para saber desarrollar la trama si eres hechicero o visitante de Venus.